El script no decía lo mismo esta mañana. Me quedó la duda, alguien pudo venir y sacar lo mas importante. Esa parte, que si no estaba, dejaba de ser lo que era. Me saqué la camisa negra mojada, me solté el cabello, me puse unos pantalones cortos, unas gafas oscuras, y preferí quedarme en casa. Era un sábado para trajinar con sandalias. Era un día simpático, para mosquear o para ver la tele.
De más está decir que no quise indagar mucho más con el script. Total, el rodaje continúa recién el lunes. Tomo la cámara de mi celular y empiezo a jugar con tomas e imágenes. Eso se ha convertido en mi hobbie en este último tiempo. Puedo estar horas y horas filmando nada, pero siempre sale algo bueno. Algo para que mis amigos se rían, algo para compartir en la red. Un policía traficando, una señora agarrando a piedrazos a su hijo de cuatro años. Nunca se sabe cuando llegará la imagen que me hará famoso.
¿Qué tipo de película quiero hacer? La pregunta debiera ser otra: ¿como es la película que me gustaría ver? Y lo que quiero es ver una película que me tenga sumergido en su trama. Que no importe si la cinta dura quince minutos o tres horas, que sea dinámica, sorprendente, que el final sea inimaginable hasta el final mismo, que no me importe que me duela el trasero por llevar tanto rato sentado. ¿Será muy difícil hacer una película así? ¿Quién será el protagonista, la novia de un futbolista o un general nazi? No lo sé.
Solo sé que me equivoqué. La hoja que tomé no es el script, porque todavía no hay script. Aún no termino el guión.
Es difícil dirigir un sueño.


No hay comentarios:
Publicar un comentario